Un análisis exacto empieza antes del laboratorio: envase limpio y seco (estéril si hay cultivo), identificación correcta y tiempo de llegada. El volumen mínimo razonable para un examen completo es 10–15 ml.
Métodos
- Chorro medio limpio: método de elección. Higiene genital, descartar el primer chorro, recolectar el medio, descartar el final. Sirve para rutina y cultivo.
- Muestra completa (todo el volumen): fácil, pero se contamina (sobre todo en mujeres) y no vale para bacteriología.
- Sondaje: útil si no hay micción o para evitar sangre menstrual; no es de rutina porque puede introducir gérmenes.
- Punción suprapúbica: muestra sin flora uretral; se usa en lactantes o citología.
- Bolsa pediátrica: práctica, alta tasa de contaminación fecal. Nunca exprimir pañales: se pierde el sedimento y se añaden fibras.
Momento
La primera orina de la mañana es la más concentrada y la de elección para rutina y microscopía. Una muestra al azar diluida por exceso de líquidos puede enmascarar proteinuria o cilindros. La glucosuria se busca mejor 2–3 h postprandial; el urobilinógeno, a primera hora de la tarde. Las cuantificaciones (proteína, electrolitos, creatinina) requieren recolección cronometrada, habitualmente de 24 h: se descarta la primera micción, se guarda el resto incluyendo la de la misma hora del día siguiente, en frío.
Qué destruye la muestra a temperatura ambiente
- Bacterias: suben el pH (ureasa → amoníaco), consumen glucosa (falso negativo) y multiplican colonias.
- Cilindros y células se lisan, sobre todo si el pH es alto y la densidad es baja.
- Bilirrubina y urobilinógeno se oxidan a la luz.
- Cetonas se evaporan.
Si se piden cultivo y rutina en el mismo frasco, el cultivo se siembra primero. Una orina refrigerada debe atemperarse antes de las tiras: el frío altera tiempos de reacción y densidades.

